Dicen que una decisión tomada es una decisión abandonada, pues nunca sabremos qué habría sido de nosotros en caso de haber seguido otro camino.
No es mi caso. Elegí dedicarme a la docencia, pero sé que habría sido feliz estudiando Biblioteconomía y viviendo entre libros. Lo sé porque ese otro destino mío me saluda a menudo y me rodeo de estanterías de papel varias veces a la semana. Así me concentro, estudio, hojeo y me siento bien.
Es una forma cotidiana de vislumbrar ese otro yo de mi otra dimensión.

Ese otro yo paralelo se estará preguntando lo mismo pero al revés. Jeje.
ResponderEliminar